Hace diez años tomé una decisión que para muchas personas parecía difícil de entender.
Soy Actuario, tengo un posgrado en Estadística y durante casi veinte años desarrollé mi carrera profesional dentro de GNP. Tuve la oportunidad de participar en áreas como servicio, marketing, cálculo de reservas y desarrollo de productos, hasta llegar a posiciones de responsabilidad técnica y directiva.
Era una etapa profesional extraordinaria. Tenía estabilidad, prestaciones, reconocimiento y posibilidades reales de seguir creciendo dentro de una gran empresa.
Por eso, cuando comencé a explorar la posibilidad de convertirme en agente de seguros, muchas personas me preguntaban:
“¿Por qué dejarías una carrera tan sólida?” “¿Por qué cambiarías la seguridad de una empresa por un esquema basado en resultados?” “¿Por qué arriesgarte?”
Y la verdad es que la respuesta no fue simple.
Fue el resultado de un proceso de varios meses junto con Renata y APS, analizando oportunidades, riesgos, fortalezas y, sobre todo, el tipo de vida profesional que quería construir para el futuro.
Durante ese proceso descubrí algo que cambió por completo mi perspectiva:
No estaba cambiando de profesión. Estaba cambiando de escenario.
Entendí que todo lo que había construido durante veinte años seguía teniendo valor. Mi experiencia, mi formación, mi disciplina, mi capacidad de análisis y mi conocimiento de la industria no desaparecían. Al contrario: se convertían en herramientas para construir algo propio.
Tomar la decisión no fue sencillo.
Lo más difícil no fue dejar un puesto. Fue despedirme de una empresa que me formó, que me permitió crecer y a la que sigo admirando profundamente.
Pero también entendí que había llegado el momento de poner a prueba todo aquello en lo que había trabajado durante tantos años.
Pasé de diseñar soluciones para las familias mexicanas desde una oficina, a entregarlas personalmente a quienes las necesitan.
Y eso cambió todo.
Hoy, diez años después, puedo decir que fue una de las mejores decisiones de mi vida profesional.
Lo que comenzó como un cambio de carrera terminó convirtiéndose en la oportunidad de construir un despacho que hoy protege a cientos de familias y empresas, genera oportunidades para otras personas y me permite desarrollar una visión empresarial que nunca habría descubierto de otra manera.
Por supuesto que encontré retos. Muchos.
Pero también encontré algo invaluable: una estructura, un acompañamiento y un proceso de formación que me ayudaron a transformar el conocimiento técnico en resultados comerciales y empresariales.
Por eso, cuando alguien me pregunta si vale la pena considerar esta carrera, mi respuesta es simple:
Si eres un profesionista exitoso, si tienes experiencia, disciplina y deseos de construir algo más grande de lo que tu posición actual te permite…
Quizá no estás buscando cambiar de profesión.
Quizá simplemente estás listo para cambiar de escenario.