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Jan Toledano

"Aprendí de los 'no' — y fueron muchos — y así empecé a construir lo que hoy es mío."

Director · Despacho Yume 10 años en APS · Ciudad de México

Cuando mi mamá comenzó como agente de GNP, yo tenía aproximadamente 7 u 8 años. Me acuerdo mucho de verla arreglarse para sus citas, cargar un portafolio enorme y llegar por lo general tarde a casa. Cuando platicaba, nos decía cómo le había ido en su cita, quién era el cliente, a qué se dedicaba y qué Plan de Vida había cerrado. En esos momentos yo solamente escuchaba, porque no tenía idea de a qué se refería.

También recuerdo que todos los años se ganaba viajes que en aquellos tiempos GNP nombraba por Archis, Multi, etc. Esos viajes que hacía mi mamá no me dejaban dimensionar toda la labor que había detrás para conseguirlos.

A mis 34 años, y habiendo salido de Médica Sur, tomé la decisión de asociarme con mi mamá en su despacho. En ese entonces pensaba que mi lugar sería como parte del equipo operativo.

Sin embargo, al pasar un año empecé a acompañar a mi mamá a sus entrevistas. Y en ese momento me dio la curiosidad de volverme agente.

Cuando decidí empezar como asesor de seguros, pensaba que todo sería más fácil. Pensaba que todos mis amigos me darían cita y cerraría con ellos.

Pero fui aprendiendo de los noes — fueron muchos — y empecé a cerrar negocios poco a poco, a ir construyendo mi cartera como agente.

Sin duda algo que me marcó en mis inicios fue que mi esposa veía que no hablaba por teléfono, y para tener ingresos ella empezó a dar clases después de su trabajo.

Llegó un momento en que íbamos al día, casi casi. Y un fin de semana una persona me regaló la película En busca de la felicidad.

Ese fin de semana que la vi, sin duda algo cambió en mí. No sé cómo explicarlo, pero a raíz de ese momento empecé a no tener miedo ni a dudar en hablar por teléfono para conseguir la famosa cita.

Ahora, después de 10 años como agente, he aprendido a seleccionar a mis clientes, mis citas y mis cierres.

Regresando al momento en que me asocié con mi mamá: sabía perfectamente cuál quería que fuera nuestro modelo de negocio. Es decir, pasamos de trabajar en un departamento a tener nuestras primeras oficinas, y así, año con año, sostener una política de reinversión.

Desde hace ya varios años me hago cargo de todo el despacho. Tomo las mejores decisiones no sólo para nosotros como directores, sino también para nuestros colaboradores, proveedores y demás.

En 2025 diseñé una planeación para los próximos 10 años, en donde se colocaron metas y objetivos anuales y por ramos. También se diseñó un organigrama ideal para dar soporte a todos los clientes y tener muy claro nuestro modelo de negocio.

Uno de los aspectos más importantes que me han llevado a tener los resultados que hoy tiene Yume, sin duda, es soñar en grande.